| Oración continua 24 horas |
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Domingo, el 26 de diciembre del 2010 a partir de las 02.00 horas y hasta lunes, el 27 de diciembre del 2010 a las 02.00 horas,
Oh, Señor Dios, Padre Celestial, Tu eres ahora para mi invisible, impersonal, desconocido y misterioso. Pero, yo creo, con todo el ardor de mi amor y abnegación hacia Ti, que Tu vas a tomar una forma y Te vas a revelar para manifestarte dentro de mi ser.
La aspiración hacia el Absoluto, la oración, es como el aire perfumado y extático de la mañana. Para sentir su toque suave debemos invocar a Dios llenos de fervor, con un corazón puro. El poder de la oración hace manifestarse, a través nuestro ser, la diáfana dulzura del néctar paradisíaco. Cuando es sincera y profunda, nuestros sufrimientos se disuelven así como se disuelve la nieve bajo los rayos calientes del sol. Pero para acercarte a Dios debes orientarte directamente hacia El, sin dudar, pleno de amor, así como vuela la bala del cañón. La aspiración intensa hacia el Absoluto o la oración desprende nuestra alma del encadenamiento de la materia y la hace elevarse como un gas liviano que levanta un globo en el aire. Cuanto más aspiramos hacia el Absoluto y rezamos más, el deseo de aspiración hacia el Absoluto o de rezar es más grande. Así como un pez nada al comenzar en la superficie del agua y después se hunde cada vez más en las profundidades, así nuestra alma se hunde extasiada, se pierde en la dulzura de la comunión inefable y beatífica con Dios. La aspiración hacia el Absoluto, la oración, es la milagrosa agua santificada que hace florecer las plantas de nuestros deseos sublimes y divinos. Siempre la aspiración hacia el Absoluto o la oración nos cura el alma, elimina las imperfecciones, apaga las pasiones inferiores que nos encadenan, son degradantes y que todavía se pueden encontrar en nuestros corazones. Por más grande que sea la tentación, si sabemos usar como corresponde el poder sin fin de la oración o aspiración intensa hacia Dios, vamos a ser fácilmente vencedores porque la invocación de Dios es mucho más fuerte que todos los demonios. El que es atacado por los espíritus maléficos (de la oscuridad) dadas las resonancias malas que existen en su aura, si reza con ardor, aspiración y perseverancia hacia el Absoluto, después de un cierto tiempo él será un vencedor y eliminará las cadenas del sufrimiento y triunfará sobre las fuerzas inferiores.
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